El expresidente Duarte en batalla política y jurídica para ser senador paraguayo PARAGUAY CONGRESO

El expresidente Duarte en batalla política y jurídica para ser senador paraguayo

07 de julho de 2018

Asunción, 7 jul (EFE).- El expresidente paraguayo Nicanor Duarte (2003-2008) protagoniza una batalla política y jurídica para asumir un escaño en el Senado, tras ser electo y verse impedido de jurar hace una semana por una disposición de quien era el titular de la Cámara Alta, Fernando Lugo, que hoy calificó de "arbitraria".

Ello ha provocado un escenario de turbulencia política en Paraguay, aunque Duarte, del Partido Colorado, dijo en una entrevista a Efe que su lucha tiene como base la defensa de quienes le votaron en las elecciones de abril.

"No se puede desde una posición arbitraria menoscabar, despreciar, burlarse de miles y miles de compatriotas que salieron a votarnos. Acá estamos defendiendo el voto de compatriotas que salieron a votar porque fuimos habilitados en todas las instancias", dijo Duarte.

El político fue electo y luego proclamado senador por la Justicia Electoral, pero se encontró la semana pasada con que Lugo no le convocó a tomar juramento, llamando en su lugar, siguiendo el orden de la lista electoral, a Mirta Gusinky.

Lugo se escudó en el artículo de la Constitución que establece que un expresidente se convierte en senador vitalicio, lo que le excluye de toda posibilidad de ser senador activo, con voto, que es lo que buscaba Duarte.

Esta semana, Duarte reaccionó presentando una denuncia por desacato y usurpación de funciones contra Lugo, que de prosperar conllevaría una pena privativa de libertad.

"Él no puede permanecer impune, porque está en juego la República, si vamos a resolver los problemas políticos, las controversias jurídicas en base al capricho de una elite (...) Con resoluciones administrativas sin siquiera consultar al pleno, ¿cuál es el futuro del Estado de Derecho?", se preguntó Duarte.

Para Duarte, Lugo falseó el proceso electoral al dar como ganadora a una persona (Gusinky) que no figuraba en la lista de los proclamados.

Aunque Duarte no fue convocado por Lugo al acto de investidura del sábado, el dirigente colorado se presentó al mismo, para permanecer sentado cerca de Gusinky, que fue quien juró.

Para Duarte se trata de algo ilegal que "se va a reparar en estos días", en relación con los intentos de parte del Partido Colorado de convocar una sesión en el nuevo Senado, configurado la semana pasada, para tratar el polémico juramento de Gusynki.

En la cuestión de fondo, sobre si la Constitución limita a un expresidente al cargo de senador vitalicio tras su mandato, Duarte explicó que ello no está contemplado de manera expresa en la Carta Magna.

"En materia de derecho político no se puede establecer inhabilidades que no estén taxativamente expresas, el derecho político es el único campo en que no se pueden hacer interpretaciones por analogías, por inducción o extensión de una norma", añadió.

La situación en la que se encuentra Duarte guarda parecido con la del presidente del país, Horacio Cartes, quien también fue electo y proclamado senador, pero que no juró el cargo.

Cartes renunció a la Presidencia en mayo para no recaer en la duplicidad de funciones, ya que termina su mandato el 15 de agosto.

Sin embargo, esa renuncia fue bloqueada en el Congreso, debido a la ausencia de varios senadores que no permitió que se configurara el cuórum.

Esos senadores ausentes se oponían a la renuncia de Cartes para cortar su juramento como senador, también con el argumento de que es inconstitucional que un exmandatario sea senador activo, no así vitalicio.

En el caso de Lugo, el antiguo obispo fue elegido hace dos legislaturas como senador activo, ya que la Constitución establece la salvedad de que lo pueden ser los expresidentes que no finalizaron su mandato debido a un juicio parlamentario y fueron declarados culpables.

Al respecto de que un presidente sea candidato a otro cargo de representación estando en ejercicio, Duarte reconoció que por "ética" no debería hacerlo porque se pierde el principio de igualdad en las elecciones.

"Competir por un banca desde la Presidencia es romper el principio de igualdad. Porque no es lo mismo competir por una representación política con todos los aparatos disponibles que competir desde la llanura, se puede decir que éticamente es censurable", añadió.